Siempre empiezo mis relaciones en un lugar: la cama. Esta vez, después de mucho tiempo (años, diría sin mentir), me propuse intentar algo diferente: dejar la cama para dormir y mantenerme en posición vertical hasta saber lo que mi corazón siente (y no mis genitales).
Pasó a buscarme por casa. Me llamó desde la entrada al edificio y bajé. No tan rápido, me hice esperar un momento. Las citas a ciegas me ponen nervioso y no suelen ser de lo más agradable: las probabilidades son 90-10 (90 feos, 10 lindos). Este estaba dentro de los 10. Punto a favor. Más bajo que yo, tez blanca, ojos viváces de un color verde muy lindo, cabello oscuro bien arreglado, dientes muy blancos alineados y con una sonrisa muy agradable. Y sobre todo, interesantes manos y buena voz.
Le propuse ir a tomar una birra. Aceptó, parece que tampoco quería subir. No se, me dieron ganas de cerveza. Me hace relajar y es una bebida que le gusta a casi todo el mundo. Partimos para un lugar donde hay muchos bares; un callejón con muchas opciones, lleno de bares y gentes comiendo y bebiendo. Eso es más neutral que mi casa. En casa, a los 5 minutos de haber entrado me le habría tirado encima (bueno, le prometí a Mariano que iba a aguantar hasta los 10, pero también le dije a Doris que el herpes con el que amanecí vedó todos los terrenos hasta nuevo aviso). Y la verdad, es que hablamos.
Hablamos de todo un poco, como para romper el hielo: las razones por las que nos vinimos (él 11 años, yo 11 meses), los gustos que tenemos, la relación con este país, mi parte" tanguera" (de queja bandoneónica). Debatimos el uso de internet: llegamos al acuerdo de que es una herramienta para mantener contactos pero no reemplaza el face-to-face. También debatimos de música; sí, a pesar de que yo no se nada de música, hablé y me apoyé en él, que es un señor que sabe mucho. Y obviamente, de películas y de música de películas.
Se hizo un poco tarde, no muy tarde, pero fue el tiempo justo para emprender retirada y dejar ganas.
Al caminar hacia casa, en cuanto tomamos por Ricardo Lyon, me preguntó si podía darme su impresión acerca del encuentro. "Ufff... vino la evaluación", pensé. Y si, evaluó. Resultados: congeniamos intelectualmente, quiere seguir en contacto y conociendome, que luego veremos si la cosa da para ponerse cachondo y en caso de que no, seguiremos intelectualmente, en caso que si, cachondearemos. Terminó invitándome al cine!!
Qué le puedo haber dicho yo??? que sí, que me gustó intelectualmente, que quiero conocerlo, que siempre empiezo todo mal y que quiero hacerlo bien. Que quiero ir al cine con él. (No le dije que estoy cansado de ir sólo al cine o con amigos y que quiero ir con alguien que sea algo más que amigo). Pensé: me voy a dar una oportunidad y que sea lo que tiene que ser, pero ya basta de esta soledad, de cine solo o con amigos.
Ah, una de las cosas que le interesó de mí es que me gusta dormir acompañado, desayunar en la cama y que las migas (en la cama) no me importan. Pero lo que ya no me interesa son las migajas.
Ahora bien, cómo sigue todo esto????
Esa es la cuestión.
4 comentarios:
Grande amigo!!! así se hace!!!
Estoy orgulloso del cambio de actitud.
gordis!!! me encanto, es como leer las cronicas de Jessica Parker en sex and de city version masculina... segui escribiendo,, y espero aportar de mis experiencias amorosas algo para que escribas,,,jaj...
el cambio de actitud es positivo... !!! verito
Hermano que buen comienzo, me encanto lo que escribiste, me siento muy orgullosa de tener un hermano como vos...Espero que de todas las oraciones que he hecho para vos, esta vez mis contactos que tengo alla arriba hayan entendido lo que les pido. jeje. Vos me entendes... Sabes que tengo contacto directo.
TE QUIEROOOO MUCHOOOO.
Vamos FER... es cierto, parece Sex and the City de Santiago !!. Vamos todavia !
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